HISTORIA LXV: LAS TOMAS, LA ERRADICACIÓN Y LOS PRIMEROS CAMPAMENTOS
Historia LXV: La Autogestión de la Salud
Los primeros dispensarios improvisados atendidos por vecinos con conocimientos básicos.
Una investigación y crónica de (C R I S G O)
100 Historias del Desierto
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Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!“La Autogestión de la Salud: La admirable historia de los botiquines comunitarios y los vecinos que curaron, sanaron y salvaron vidas ante el abandono sanitario en la meseta.”
A finales de la década de 1980 y principios de los años 90, asentarse en Alto Hospicio implicaba aceptar un aislamiento fÃsico absoluto del sistema de bienestar social. Uno de los rostros más crueles de esta precariedad era la total ausencia de servicios de salud. En una planicie que ya albergaba a miles de familias, no existÃa un solo consultorio, hospital, farmacia o ambulancia. En caso de una emergencia médica nocturna, un accidente de trabajo en las canteras o un parto inminente, la única opción era bajar a Iquique por la temible cuesta, una travesÃa lenta y peligrosa en un sector desprovisto de vehÃculos particulares y transporte regular. Ante este abismo, el pueblo se vio forzado a crear su propia red de salvación: la autogestión de la salud.
El Surgimiento de los Botiquines Comunitarios
en la investigación que he realizado encontramos esto: los pobladores de Alto Hospicio levantaron los primeros dispensarios y botiquines comunitarios autogestionados en ‘medias aguas’ de los campamentos, donde exauxiliares de enfermerÃa, voluntarios de la Cruz Roja y parteras autodidactas atendÃan curaciones de heridas, inyecciones y emergencias básicas a la luz de las velas.
Lejos de esperar soluciones estatales que tardaban años en llegar, los dirigentes vecinales organizaron botiquines comunitarios en las sedes sociales o en rincones adaptados de sus propios hogares. Vecinas y vecinos solidarios con conocimientos previos de salud —auxiliares jubilados, paramédicos, socorristas o simples voluntarios capacitados por agrupaciones humanitarias— asumieron turnos voluntarios sin recibir un solo peso a cambio. Con donaciones de alcohol, gasas, jeringas y medicamentos básicos recolectados puerta a puerta o entregados por organizaciones solidarias, el campamento levantó una barrera defensiva contra las infecciones y las dolencias cotidianas en la meseta salada.
Parteras del Desierto y Solidaridad al Borde de la Cuesta
El rol de las parteras comunitarias y curanderas andinas fue de una trascendencia histórica incalculable. Muchos niños hospicianos nacieron en colchones de paja dentro de precarias viviendas de madera y fonola, arrullados por el viento de la pampa. Ante la imposibilidad de llegar a tiempo al hospital de Iquique debido a la distancia y la falta de transporte, estas valientes mujeres, armadas únicamente con agua hervida, toallas limpias, tijeras esterilizadas a fuego y una fe inquebrantable, trajeron decenas de vidas a este mundo en medio de la camanchaca nocturna.
Cada inyección colocada a un anciano asmático, cada herida desinfectada a un obrero y cada parto asistido constituyeron actos heroicos de resistencia comunitaria. Esta conmovedora organización autogestionada no solo alivió el sufrimiento fÃsico, sino que salvó incontables vidas y sentó los precedentes morales y sociales que obligaron, décadas más tarde, a la construcción de los primeros centros de salud formal y el actual Hospital de Alto Hospicio.
CrisGoTV y la Memoria de la Salud Solidaria
En CrisGoTV honramos con profunda gratitud a los paramédicos vecinales, Cruzrojistas voluntarios y parteras del caliche que actuaron como ángeles guardianes de las primeras poblaciones. Su amor por el prójimo y su admirable valentÃa en condiciones extremas son un patrimonio ético invaluable que los hospicianos de hoy deben conocer y valorar. Nos comprometemos a difundir sus historias, recordando que la salud digna comenzó como un derecho conquistado a pulso y solidaridad vecinal.