HISTORIA LXIV: LAS TOMAS, LA ERRADICACIÓN Y LOS PRIMEROS CAMPAMENTOS
Historia LXIV: Las Primeras Tienditas
Los esforzados almacenes de barrio que vendían lo básico en medio de la nada.
Una investigación y crónica de Chris Go (C R I S G O)
100 Historias del Desierto
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Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!“Las Primeras Tienditas: El surgimiento de los esforzados almacenes de barrio que abastecieron de alimento, luz y confianza al campamento en medio del desierto.”
A finales de la década de 1980, habitar la meseta de Alto Hospicio significaba enfrentar un aislamiento casi absoluto. Sin supermercados, sin comercio formal y con un transporte público escaso e irregular hacia Iquique, conseguir un kilo de pan, un litro de aceite o una vela podÃa convertirse en una verdadera odisea. Ante esta necesidad vital, surgieron los primeros héroes del abastecimiento local: los almacenes de barrio y las pequeñas “tienditas” levantadas en los rincones de las propias casas de madera.
El DesafÃo de Abastecer sin Luz ni Refrigeración
en la investigación que he realizado encontramos esto: las primeras tienditas de Alto Hospicio operaban de manera heroica sin energÃa eléctrica, utilizando neveras con bloques de hielo para conservar alimentos y bajando a diario a Iquique en camiones de carga para subir mercaderÃas a pulso por la cuesta.
Levantar una tiendita en los albores del campamento requerÃa un coraje extraordinario. Sin acceso a electricidad formal, los dueños de los almacenes no contaban con refrigeradores ni vitrinas eléctricas. Para conservar la cecina, la margarina o las escasas bebidas que vendÃan, debÃan comprar grandes bloques de hielo en las pesqueras de Iquique, envolverlos en sacos de arpillera y aserrÃn, y transportarlos colina arriba para colocarlos dentro de neveras portátiles de plumavit o cajones de madera. Además, el abastecimiento diario exigÃa levantarse en la madrugada para bajar a la ZOFRI o al Mercado Centenario de Iquique, cargando sacos de harina, papas y cajas de mercaderÃa en los pocos camiones particulares que accedÃan a subir a la meseta.
El “Fiado” y el Cuaderno: VÃnculos de Confianza Vecinal
Estos almacenes primitivos fueron mucho más que simples locales comerciales; se convirtieron en las columnas vertebrales de la vida comunitaria y en amortiguadores de la pobreza. Los productos más solicitados eran los de primera necesidad absoluta: velas para alumbrar la noche, fósforos, bolsas de té, pan batido, aceite a granel medido en botellas pequeñas y, sobre todo, parafina para alimentar las cocinillas que temperaban los frÃos hogares pamperos.
En una época de cesantÃa y escasos recursos, el “cuaderno del fiado” fue el mayor instrumento de seguridad social. Los dueños de las tienditas anotaban a lápiz las deudas de los vecinos que no tenÃan dinero para pagar el pan del dÃa, sabiendo que la palabra empeñada en el campamento era un compromiso sagrado que siempre se cumplÃa cuando llegaba el pago semanal o mensual. Este inmenso lazo de confianza mutua permitió que cientos de familias no pasaran hambre durante los años más duros de la erradicación, cimentando una solidaridad vecinal que hoy define el alma del comercio hospiciano.
CrisGoTV Honra a los Comerciantes Pioneros
En CrisGoTV asumimos con profundo cariño y respeto el deber de preservar la memoria de las primeras tienditas y sus esforzados dueños y dueñas. Ellos no solo vendÃan vÃveres; vendÃan esperanza, resiliencia y tejÃan la comunidad en cada conversación sobre el mostrador de madera. Son el ejemplo vivo de que el esfuerzo honesto de nuestra gente es la base sobre la cual se erige el actual dinamismo comercial de Alto Hospicio.