HISTORIA II: ORÍGENES PREHISPÁNICOS
Los Changos y la Cuesta
Cómo el pueblo costero subía el acantilado para intercambiar pescado seco por productos del interior.
Una investigación y crónica de (CrisGo )
100 Historias del Desierto
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Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!“El pueblo de los Changos desafió la gravedad de la Cordillera de la Costa, trepando por acantilados imposibles para tejer una de las alianzas de intercambio más antiguas del desierto”.
Mucho antes de que el hombre moderno trazara la pavimentada Cuesta El Pampino, o que el ferrocarril salitrero cortara las faldas del desierto, el imponente acantilado costero de Tarapacá ya era transitado a diario. Sus escaladores eran los Changos , los indómitos navegantes y pescadores del norte de Chile, quienes vieron en el abismo no una muralla infranqueable, sino un sendero de oportunidades.
Los Señores de las Balsas de Cuero de Lobo
Los Changos habitaban las caletas de la costa tarapaqueña (incluyendo lo que hoy es Iquique, Bajo Molle y caletas vecinas). Su dominio sobre el océano era absoluto, gracias a su invento más revolucionario: la balsa de cuero de lobo marino inflado. Estas embarcaciones, construidas cosiendo cueros sellados con grasa de ballena y rellenos de aire con cañas, les permitieron internarse kilómetros de mar adentro para pescar tollos, congrios, corvinas y cazar lobos marinos o ballenas con arpones de hueso.
Sin embargo, el mar les daba abundancia de proteínas y sal, pero carecían de carbohidratos, fibras vegetales y metales. Para sobrevivir en el desierto más seco del mundo, deberá mirar hacia arriba: hacia la meseta de Alto Hospicio, y más allá, hacia los valles y quebradas precordilleranas del interior.
El Ascenso del Abismo Costero
Subir la Cordillera de la Costa desde la playa requiere una fuerza y destreza extraordinarias. El farellón costero se eleva de manera casi vertical hasta alcanzar los 800 o 900 metros sobre el nivel del mar. Cargando pesados capachos tejidos con fibras de totora o cuero a sus espaldas, los Changos trepaban a pie limpio las empinadas laderas arenosas y rocosas, desafiando la gravedad y el sol abrasador.
En la investigación que realizó encontramos esto: los Changos abrieron las primeras sendas de ascenso que hoy conocemos como la ‘cuesta’ histórica de Alto Hospicio . Estos caminos no eran improvisados; SeguÃan huellas naturales marcadas por la geografÃa de las quebradas secas donde la pendiente era ligeramente más noble y donde la camanchaca (la niebla costera) condensaba agua sobre las rocas, proveyendo pequeñas fuentes de humedad para refrescar la travesÃa.
El Tambo de la Meseta y el Trueque Ancestral
Una vez alcanzada la cumbre en la meseta de Alto Hospicio, las familias de los Changos se encontraron en un punto neutral y estratégico de encuentro. Aquí, en la planicie salobre, se realizaba el ancestral trueque o intercambio complementario ecológico .
Los Changos ofrecen el producto de sus faenas marinas: pescado seco y salado (el famoso charquicillo, muy apetecido por su conservación), grasa de lobo marino (usada como combustible y medicina), cochayuyo (algas deshidratadas) y conchas de mariscos (usadas para herramientas y ornamentos). A cambio, los caravaneros que bajaban del interior y del altiplano les entregaban maíz, quinua, papas secas (chuño), ají, lana de llama o alpaca y hermosas cerámicas.
Este intercambio dinámico no solo nutre sus estigmas, sino que también fortalece alianzas culturales y familiares, cruzando el ADN de la costa con el del mundo andino sobre las arenas hospicianas.
El Legado de los Primeros Escaladores
La figura de los Changos subiendo la cuesta con el pescado a cuestas es la demostración histórica de que Alto Hospicio nunca fue una barrera estéril, sino el eslabón imprescindible para la supervivencia y el comercio del norte chileno.
Hoy, cuando subimos la cuesta en vehículo contemplando el océano, seguimos la misma ruta que hace siglos trazaron los pies cansados pero decididos de los Changos, los primeros en conquistar la cuesta y en hacer de Alto Hospicio el gran puente de encuentro entre el mar y el desierto.
atte christian castro romero CrisGo con orgullo y amor para todo el pueblo Alto Hospiciano.